La soledad del excéntrico

¿Manifiesto antiecologista? Extinciones y creaciones de diversidad.

Galería de 9000 ( irónica, interesante y exuberante)

¿Manifiesto antiecologista? Extinciones y creaciones de diversidad. ¿Hacia una nueva biodiversidad?

Todos habrán oído hablar que La Tierra ha sufrido en épocas pretéritas episodios de grandes extinciones y otros de menor entidad. Y también que el ser humano será el causante de la próxima gran extinción. Ya sea por fenómenos astronómicos, vulcanismo, cambio climático, antrópico o de otra índole, el proceso recurrente es la pérdida de la complejidad del ecosistema (eslabones tróficos por ejemplo). Esto hace emerger un paisaje “simple” en el que unas pocas especies más tolerantes o generalistas sobreviven. Aunque no he leído nada técnico sobre el tema, permitirme que siga con el soliloquio por el cual quiero argumentar que la pérdida de biodiversidad y las extinciones masivas no son un problema a medio-largo plazo para la humanidad.

Aspectos filosóficos-económicos:

Spider Tank - MeganeRid

La protección de los seres vivos (y de la geodiversidad la otra olvidada) abarcan muchos puntos de vistas: el funcional por el cual toda especie es necesaria para el mantenimiento de los ecosistemas, el estético, el nutricional y sanitario, el ético de que cualquier especie tiene el deber de vivir,… Es cierto que con la pérdida de una especie se disipan el conocimiento futuro de aplicaciones en campos tan dispares como la medicina, la astronomía, la gastronomía y el arte. ¿Cuantas vidas humanas le debemos al sacrificio de ratas de laboratorios? ¿Qué aplicaciones tendrá la baba de un anónimo caracol abisal marino en la fabricación de nuevos materiales y adhesivos? La vida es la gran fuente de innovación (genes, proteínas, patrones comportamientales) de nuestra sociedad, copiándola o mejor dicho biomimetizandola, encontramos muchas respuestas a nuestros problemas.

Autor/a desconocido ¿Lo conoceís?

George carlin – Saving the planet (subtítulos en español)

Pero algo que debemos agradecer a nuestra civilización hiper-especializada es la creación de futuras formas de vida. Y aunque actualmente son pequeños intentos que abarcan la creación de organismos transgénicos, una bacteria que segregue en cantidades industriales insulina o la fabricación de simples robots que se guían por marcas en el suelo.

De los últimos ejemplos comentados ya se ha pasado en la última década a nuevas fuentes de innovación humanas como son los comienzos en nanotecnología, la creación de organismos pluricelulares transgénicos (¿esto es producto de mi paranoia?) y la aplicaciones de la Inteligencia Artificial. Todo ello me hace suponer que no hay que temer la pérdida biodiversidad, pues la humanidad como vida “auto-catalítica” que es hace lo que debe: diversificarse, explorar y optimizar la “energía”.

Mastodonte mecánico (Cutungus)

Diseños artísticos:

Especulación científica

¿Que después de un holocausto nuclear habrá poca diversidad de vida? Pues lo más seguro, pero si este conocimiento humano se ha trasferido por todo este planeta (o la luna :P) con una eficacia y productividad manifiesta, los seres humanos del futuro podrán “recrear” nuevos ecosistemas, nuevas “bio-diversidades”, en pocas generaciones. Para ello aprovecho la ocasión para que vean o lean lo siguiente:

Screamers (1995) En esta historia pueden observar como en un planeta lejano la humanidad en sus enfrentamientos bélicos han creado unos robots que habitando el suelo se encargan de trocear a cualquier humano como si de pirañas edáficas se tratarán. Video aquí Pero por lo que estoy viendo en el 2006 hicierón otra película ambientada en la misma fecha, es decir un remake aunque en otros sitios lo llaman Screamers 2 (2006) Video aquí.

The Gene Generation (2007) es una tierna historia ambientada en un mundo biopunk, me recuerda a cierta amistad profunda que mantengo con alguien.., mmmm que sensual Bai-Ling. La lengua lamiendo el pezón, que como cual planta se erecta al cálido aliento. Aunque los exteriores de la ambientación son demasiado artificiales en su virtualización, no deja de ser mi excusa para aficionarme al comic del cual está basado. Otro video-clip aquí.

9 (2009) Película de animación, cálida en un mundo devastado por la guerra. Aparte de los toques “mágicos” que pueda destilarse notesé la creación de nuevos seres. ¡Bonita araña-serpiente! Esta historia tiene paisajes de  Dieselpunk, aunque dicha fuente de energía no se ve utilizarla.

La Era del Diamante: Manual ilustrado para jovencitas (1995)  de Neal Stephenson. Partiendo de la idea que usted ha leido más que yo, esta es la modesta recomendación de literatura que se ambienta en las aplicaciones de la nanotecnología. Leasé la primera parte, después la historia decae mucho…

Resumiendo que cuando vean robots con forma de peces que limpian las cloacas de los ríos o ficticias palmeras que alojan antenas de telefonía móvil lo que ven son los primeros estadios de la nueva biodiversidad que los humanos (si quieren) crearán en los próximos siglos. Sin embargo esta civilización seguirá escondiendo bajo el cemento su biodiversidad actual, y quizás lo único que quede de ella sean pequeños museos viviente de la naturaleza en semejanza a los proyectos científicos de Biosferas cerradas. Mientras tanto sus nietos jueguan en el parque con su perros luminosos que reflejan proteínas luminiscentes de medusas, y usted señor/a mira a través de la ventana como su nieto juega. Ese nieto le intuye a usted tras las cortinas… Ya que la planta tropical de grandes hojas es tan luminosa como para prender toda una estancia.

FIN

Deslízate por aquí :

Solar Forest, aparcamiento y recarga de coches eléctricos

https://i1.wp.com/www.neoteo.com/Portals/0/imagenes/cache/2555x275y1000.jpg

Harvard Microrobotic Fly (Pincha te llevará a un video)


Esculturas de bichos con partes metálicas (los animales son reales)

 

Actualización 22/9/2009

La Nueva Ecología: ¿Necesidad o Necedad?

Pendiente de leer.

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Memorias de un bicho. Confesiones en el frasco de la muerte.

Posted in Ciencia by biocomplex on julio 27, 2008

Oliendo en mi trajín mañanero fui a parar a un coladero. Estoy rodeada de compañeros inmóviles, moribundos, lo cuales no me saben decir lo ocurrido en su tartamudeo. Sigo mirando en mi caleidoscópica visión alrededor y acierto a entrever a otras seres diferentes, raros… ¡Qué antenas más cortas! ¡Qué vergüenza! No soy racista pero algunos son unos exhibicionistas con sus cuatro alas al aire. ¡Qué desfachatez! ¿Dónde están esos élitros que no puedo ver?

Perdonen mi brusca intervención pero en estos momentos la leyenda de la muerte a manos de gigantes se va hacer realidad. Cuenta la leyenda que un grupo de seres gigantes sin antenas se dedican a recolectar a los seres del bosque. Los que han sobrevivido a la experiencia dicen que los sometieron a estresantes situaciones en pequeños habitáculos. E incluso vieron a sus congéneres ser empalados con la mayor de las desidias.

Me llamo Monochamus galloprovincialis y soy hembra. Por eso no se fíen de la fotografía siguiente que es un macho, mmmmmm un buen macho todo hay que decirlo. Este gigante que se hace llamar biólogo y amante de la naturaleza comete la mayor de las atrocidades al encubrir mi asesinato bajo la cortina del conocimiento.

Yo lo siento, sufro mi fisiología cambiar… Mis hormonas se desequilibran, mi fluidos internos se desajustan cuando inhalo del ambiente el acetato de la muerte. ¡Ustedes mamíferos lo llaman dolor! ¡Hagan algo por favor! ¿Cuanto de nosotros han de morir embalsamados para demostrar lo obvio? Que el dolor es dolor.

Somos pequeños, sí. Y por este detalle minio para poder diferenciarnos los unos de los otros los gigantes nos desplazan a sus cobijos. Allí nos miran minuciosamente a través de unos extraños ojos pulidos, iluminándonos a los ojos como si de un interrogatorio malévolo se tratara. Examinándonos tarso por tarso, ocelo por ocelo.

¿Soy culpable por ser una pequeña miembra de la comunidad forestal? Cruel destino, que no se lo deseo ni al peor de mis enemigos. ¡Asesinos… y asesinas! Porqué no nos catalogan como hacen con sus aves y mamíferos de compañía. Por ejemplo, haciéndonos fotos, tomando inocuas muestras de tejidos, registrando nuestros sonidos u olores corporales en nuestro ambiente natural. Ustedes gigantes ya tienen tecnología robótica para crear pequeños ingenios mecánicos que lleven sensores para registrar los aspectos mencionados lineas atrás. E incluso pueden crear si se lo proponen nano-robots para determinar los ácaros que intentan obstruir mis delicadas tráqueas sin aumentar su maldad.

¿Bioética? ¡Ja! No la tienen, no la tienen con nuestro colectivo jamás. Se excusan que extirparnos de nuestros hábitat natal apenas afecta a la población local. Ya que al ser nosotros unos seres con alta fecundidad la pérdida de un miembro no se hace notar, porque inmediatamente vendrá un nuevo aspirante al nicho ecológico ocupar.

Pero además se le añade su hipocresía debido a su alta longevidad y baja mortandad nos fragmentan nuestros hábitats natural. Con asfalto, hormigón y especies exótica nos quieren matar. Como cual cazador que de cara a la sociedad confiesa que le gusta el medio natural, pero como este ustedes arrollarán cualquier coscoja (Quercus coccifera) para poder disparar cómodamente al conejo o al objetivo de turno a tratar.

No se han dado cuenta que cualquier planta o bicho insignificante puede vuestra vida salvar, al encontrar en estos propiedades farmacológicas o nutricionales que divulgar. Holocausto de biodiversidad vuestros descendientes sufrirán, porque no paráis de homogeneizar la tierra, el aire y el mar. Las intrincadas redes tróficas alterarán y con cuatro especies generalistas en el futuro os tendréis que conformar.

Aún sigo aquí con el suplicio. Tu trabajo, mi suplicio. Los dedos del gigante se acercan. No me resisto a sus grasientos apéndices por lo adormilada que estoy. Me está elevando y oteo la habitación de la muerte. Era cierta las leyendas que circulaban por el bosque, miles de los nuestros son empalados y agrupados por familia en cajas. Sois sádicos, exponiéndonos de tal forma. Ni última cena, ni derechos, ni deberes. Detrás de un vacío legal os escondéis, para que entre vosotros os aduláis.

Ya estoy acostada con la cara ventral de mi abdomen hacia arriba. La luz encandila y el gran ojo pulido me vigila. Se acerca y se aleja en un traqueteo que me alucina. De repente, unas pinzas metálicas me agarran el tórax, mientras otra segunda se desliza más abajo de mis tibias. ¡Sodomía, sodomía! Intenta sacar mi genitalia femenina. Porque para estos gigantes la excusa perfecta para diferenciar géneros y especies, está en arrancarnos nuestros preciados órganos copuladores. El enganche que sucede entre el edeago de él y mi preciado tesoro es perfecto, y son esas estructuras de sujeción la cual el gigante mira y compara con devoción.

Espera, espera, que la fría varilla… Estridular no puedo y gemir menos, pero el gusto que me da ese palo metálico es un hecho. Oooohh, aaaah, ooooh me muerdo el labro y no puedo. Si me descuido mi sistema nervioso provocará la ovulación tras ello. ¡Ablación, ablación! Te has llevado para ti glándulas, oviductos y ovarios, mientras supuro tejidos, fluidos y dolor. ¡Cabrón! A tu mama no la tratas con tanta aprensión.

Ya me siento más despejada. Cuando se descuide despliego mis alas calentadas al foco. Y me dirijo a la luz del sol. Porque allá hay un trozo de libertador cielo para escapar del carcelero. Me ha soltado para entretenerse con mis visceras sexuales. Ahora es el momento. ¡Zasss! Ya llego, ya puedo salir de la habitación…

Cuando de repente topé con una invisible barrera. Por ello me desplomé y el gigante me recogió para depositarme en un bote en el cajón. Mientras no paraba de mover con un rápido movimiento, el pronoto y cabeza hacia abajo y hacia arriba, produciendo el frotamiento de las estructuras pars stridens con el plectrum un característico sonido. Otra vez me adormilo por el gas que cubre mi infructuosa evasión, con la cual la victoria no llego. Siento que pierdo el conocimiento una vez más…

Me acabo de despertar, pero aún mis apéndices no puedo deslizar. Con un dedo grasiento el cabrón sin nombre me retiene. Con el otro dedo mis ojos compuestos van admirar una panorámica de como la aguja me apuntillará.

Mi fin llegó, me despido de vos.