La soledad del excéntrico

¡Atadme al mástil, que no me quiero hundir!

Posted in General by biocomplex on julio 24, 2010

Durante un viaje (de ida) en el autobús con más gente en Mayo del 2010 a Doñana. Han pasado tiempos y lunas para entender el desarrollo de mis acontecimientos. Sigo luchando y las lágrimas no hacen más que salir de mis adentros. Quiero entender mi alejamiento de la sociedad. Quiero ser yo mismo y no morir. Morir lo haré pero el impulso es hacerlo ya. ¡Ya quiero dejarlo todo! Ya quiero morir. Pues es de hipócritas vivir. ¿Para gastar energía, recursos naturales? ¿Para saber que no encajo? ¿Para saber que no quiero adaptarme? Y sigo aguantando y no sé porqué.

Hieronymus Bosch. Extracción de la Piedra de la Locura. Wikimedia Commons

Dolores eternos,

de extrañas entrañas…

Muerte lenta,

eutanasia despierta.

Oscuras ilusiones

nublan mis dolores.

Años perdidos

de sueños malheridos.

Vello hirsuto

de insultos irracionales.

Explotan mi cabeza

de pensar el presente.

Quiero dejarlo,

y alguien o algo que me ate.

¡Atadme al mástil,

que no me quiero hundir!

Mis alucinaciones mentales no las puedo soportar. Aún rodeado de gentes sigo peleando conmigo mismo. Es la locura transitoria, es lo que no puedo dominar. Lo tengo aceptado que soy mi propio monstruo. Mi propio destino, es mi crueldad. Es mantenido por el infierno intenso. ¡Quiero dejar de existir! Controlar estos pensamientos son difíciles. Me pueden controlar. Me pueden matar. Me pueden paralizar. Me pueden detener mis sueños. Soy el zombie de la obsesión, de la compulsivilidad…

P.D.: Estoy está escrito en mayo del 2010. Ahora me encuentro mejor, o con más quietud, no estoy eufórico. 🙂 Pero he de mostrar todas las caras de mi yo durante estos cuatro meses.

Atrapado por el gusto de las alas. Obra de Yudit Vidal Faife. Wikimedia Commons

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La genialidad no se ve pero se la teme

Posted in General by biocomplex on diciembre 19, 2008
La genialidad no se ve pero se la teme. La sociedad teme al que ve más allá de la esquina, aquel que prevé las lluvias y las crisis económicas. Aquellas y aquellos que sufren el yugo de los “normales” no sufrías por ellos. Aprender a utilizarlos como ellos os utilizan, jueguen a la simbiosis social. Mimeticen sus comportamientos, aprendan nuevas habilidades. Esas habilidades sociales a veces tan denostadas pero necesarias para sobrevivir, para ganarse el sueldo, para desahogarse y entender al otro.
El genio de la soledad

No me importa si vas a volver
Si te vas o te quedás con él
Ya no importa si no me querés
Siempre que paró volvió a llover

No quiero saber adónde vas
Quién te ve y quién te pasa a buscar
No me importa si no me llamás
Soy el genio de la soledad

No necesito a nadie
Fuera de mí
Sólo un poco de aire
Para resistir

Soy feliz y nada me hace mal
No existe razón para llorar
Ya nadie me puede lastimar
Yo soy el genio de la soledad

  1. La soledad del genio Escrito por: Fernando Solera Muy, muy recomendable.
  2. Alfred Victor de Vigny fue un poeta, dramaturgo, y novelista francés. Wikipedia
  3. Añoranza del excéntrico Jokin (y similares) no te olvidamos. Para saber el caso Jokin, aquí y aquí.
  4. El excéntrico y su excentricidad Interesante

Lo siguientes son otros puntos lógicos para algunas/os pero para otr@s encontrar estas conclusiones nos ha llevado tiempo, lustros dolorosos, que han acabado en risas irónicas por la simplicidad de la solución.

La soledad alegre y el infinito interior

(..) no confundir la dolorosa soledad del aislamiento -como repliegue ante la hostilidad del mundo y la frustración del anhelo de comunión con otras almas-, con la soledad creativa y reflexiva, gozosa experiencia de la expansión, que no contracción, del espíritu derramado en el infinito interior. Esta soledad es gloriosa, aquélla un tormento infernal.

Tienes razón al decir que hay que ser muy especial para vivir en soledad alegre, pero la alegría es misionera, porque es generosa, y desea transmitirse. Por eso, el que la encuentra no se queda con ella, sino que siente su mayor satisfacción en alegrar a otros. Y eso, alegrar la vida del más próximo

(…)

Libertad y soledad

Filosofía de la Soledad

(…)

Hay hombres que de tanto estar solos, le han encontrado el gustito al silencio. A lo mejor han aprendido a hollar el cielo negro en busca de alguna estrella fugaz y misteriosa, siempre misteriosa, que como una mensajera del viento irrumpe en nuestro silencio con alguna frase levemente audible; ¿es una musa o una angelita? A lo mejor esos hombres, de tanto estar solos, han encontrado la alegría del pensamiento hermoso y entusiasta, a pesar de lo exógeno de su burbujeo de lavador de volcanes. O quizás simplemente algunos hombres se acostumbraron a la soledad y ya no les duele tanto sino sólo de vez en cuando, como a todo el mundo.

(…)

Y ahora si me disculpan me voy a cavar y tirar los desechos orgánicos a una pequeña parcela de tierra. Pienso hacer un pequeño “estudio piloto” sin réplicas, ver como colonizan las hierbas, aumentar la calidad del suelo…