La soledad del excéntrico

Silencio y guerras invisibles

Posted in Ciencia ficción, Internet y humanidad, Post-apocalíptico, Rural by biocomplex on abril 4, 2009

El silencio mantenido era producto de la búsqueda de una vida autónoma y el mantenimiento de mis funciones vitales. ¡Qué mala costumbre tiene el humano de comer y dormir bajo un techo! ¡Qué mala costumbre está en liquidar las pagamentas*! ¡Qué rolliza esclavitud de tiempo, dinero y poder! ¡El poder que no tengo para evadirme! ¡El poder que susurra que debo  vivir bajo su yugo! ¿Yo soy tuyo?

Pues bien, ustedes sabrán aquel catalán que consiguió decenas de pequeños créditos con los que estafar a lor bancos. Ese llamado “Robin de los bancos” http://www.17-s.info/es Enric Durán. Pues bien la semana que apareció en público después de su desfalco allá por septiembe, fue detenido mientras daba una conferencia (jó que nivel) en la universidad de Barcelona. Si sabía que sería detenido, ¿por qué apareció? ¿Quizás en las cárceles del primer mundo se viva mejor? O quizás sea por la inherente naturaleza pasiva de la ciudadanía ibérica (española, para entendernos). Donde muchas iniciativas de ampliación de derechos vienen de la esfera catalana. Lo gracioso del asunto es que en los telediarios y periódicos venía inmediatamente la noticia que cierto historiador encontró que Robin Hood era un “delicuente” y no ayudaba a los pobres. ¡Decimed, que estoy paranoico! ¡Que la asociación Durán-Delicuente es producto de una mente desequilibrada como la mía!

Algunos mencionan que son tantos y tan rápidos los cambios que apenas podemos darnos cuentas porque vivimos en él. Cambio económico, cambio climático, cambios tecnológicos… Lo llaman “vivir en el caos”, y sí,  puede ser de esa palabrería pseudo-científica que se cuela en el “intelectualoide” de turno :-P. Pero es que tímidamente se va hablando de energías alternativas, de la construcción de casas 100% eficientes, de la pérdida de biodiversidad, de un aumento de los nuevos robots y los cyborgs humanos que aprovechan tales avances. Pero  también en este siglo veremos un aumento de 5-8 ºC en la temperaturas. ¡Veo dolor! ¡Mucho dolor! Cientos miles de personas huyendo de la España y pagan sus pecados por unos antepasados inútiles en la gestión de sus recursos naturales. ¡Sed, sed, sed! ¡Calor, calor, calor sobre sus caras agrietadas por el astro rey a cuatro años luz a la redonda! ¿Vuestros hijos saldrán hacia la colonización de Marte? ¡¡¡NO!!!  Porqué aún tienen mucho coltán con el que mancharse las manos. Vuestros ordenadores, reproductores, móviles llevan sangre, vuestros calzoncillos y bragas made in china sudor de domingos de labor.

Silencio en la noche
ya todo esta en calma
el músculo duerme
la ambición descansa

Meciendo una cuna
una madre canta
un canto querido
que llega hasta el alma
porque en esa cuna
esta su esperanza

Eran cinco hermanos
ella era una santa
eran cinco besos
de cada mañana

Rosaban muy tierno
las hebras de plata
de esa viejecita
de canas muy blancas
Eran cinco hijos
que al taller marchaban

Silencio en la noche
ya todo esta en calma
el músculo duerme
la ambición trabaja

Un clarin se oye
peligra la patria
y al grito de guerra
los hombres se matan
cubriendo de sangre
los campos de Francia

Hoy todo ha pasado
renacen las plantas
un himno a la vida
los arados cantan

Y la viejecita
de canas muy blancas
se quedo muy sola
con cinco medallas
que por cinco heroes
la premio la patria

Silencio en la noche
ya todo esta en calma
el músculo duerme
la ambición descansa

un coro lejano
de madres que cantan
mecen en sus cuna
nuevas esperanzas…

Silencio en la noche
Silencio en las almas.

Deslízate, porque tú lo vales:

Stephen Hawking, o la compasión humana del buen sabio burgués. José Iglesias Fernández. Torredembarra, agosto del 2006

Formulario para participar en la huelga de usuarios y usuarias de bancos

¿La próxima guerra en el Pacífico Asiático?

Coltán -Wikipedia

Escenarios de Cambio Climático para la  Península Ibérica

El cambio climático en España. Estado de situación. Documento resumen. Noviembre de 2007. (Página 10, del pdf es la 18. Figura 2)

*Mi vocabulario

Miraló con el suficiente escepticismo y no mueras en el intento.No hagas caso a los actores porque como cuales títeres son intercambiables.

Memorias de un bicho. Confesiones en el frasco de la muerte.

Posted in Ciencia by biocomplex on julio 27, 2008

Oliendo en mi trajín mañanero fui a parar a un coladero. Estoy rodeada de compañeros inmóviles, moribundos, lo cuales no me saben decir lo ocurrido en su tartamudeo. Sigo mirando en mi caleidoscópica visión alrededor y acierto a entrever a otras seres diferentes, raros… ¡Qué antenas más cortas! ¡Qué vergüenza! No soy racista pero algunos son unos exhibicionistas con sus cuatro alas al aire. ¡Qué desfachatez! ¿Dónde están esos élitros que no puedo ver?

Perdonen mi brusca intervención pero en estos momentos la leyenda de la muerte a manos de gigantes se va hacer realidad. Cuenta la leyenda que un grupo de seres gigantes sin antenas se dedican a recolectar a los seres del bosque. Los que han sobrevivido a la experiencia dicen que los sometieron a estresantes situaciones en pequeños habitáculos. E incluso vieron a sus congéneres ser empalados con la mayor de las desidias.

Me llamo Monochamus galloprovincialis y soy hembra. Por eso no se fíen de la fotografía siguiente que es un macho, mmmmmm un buen macho todo hay que decirlo. Este gigante que se hace llamar biólogo y amante de la naturaleza comete la mayor de las atrocidades al encubrir mi asesinato bajo la cortina del conocimiento.

Yo lo siento, sufro mi fisiología cambiar… Mis hormonas se desequilibran, mi fluidos internos se desajustan cuando inhalo del ambiente el acetato de la muerte. ¡Ustedes mamíferos lo llaman dolor! ¡Hagan algo por favor! ¿Cuanto de nosotros han de morir embalsamados para demostrar lo obvio? Que el dolor es dolor.

Somos pequeños, sí. Y por este detalle minio para poder diferenciarnos los unos de los otros los gigantes nos desplazan a sus cobijos. Allí nos miran minuciosamente a través de unos extraños ojos pulidos, iluminándonos a los ojos como si de un interrogatorio malévolo se tratara. Examinándonos tarso por tarso, ocelo por ocelo.

¿Soy culpable por ser una pequeña miembra de la comunidad forestal? Cruel destino, que no se lo deseo ni al peor de mis enemigos. ¡Asesinos… y asesinas! Porqué no nos catalogan como hacen con sus aves y mamíferos de compañía. Por ejemplo, haciéndonos fotos, tomando inocuas muestras de tejidos, registrando nuestros sonidos u olores corporales en nuestro ambiente natural. Ustedes gigantes ya tienen tecnología robótica para crear pequeños ingenios mecánicos que lleven sensores para registrar los aspectos mencionados lineas atrás. E incluso pueden crear si se lo proponen nano-robots para determinar los ácaros que intentan obstruir mis delicadas tráqueas sin aumentar su maldad.

¿Bioética? ¡Ja! No la tienen, no la tienen con nuestro colectivo jamás. Se excusan que extirparnos de nuestros hábitat natal apenas afecta a la población local. Ya que al ser nosotros unos seres con alta fecundidad la pérdida de un miembro no se hace notar, porque inmediatamente vendrá un nuevo aspirante al nicho ecológico ocupar.

Pero además se le añade su hipocresía debido a su alta longevidad y baja mortandad nos fragmentan nuestros hábitats natural. Con asfalto, hormigón y especies exótica nos quieren matar. Como cual cazador que de cara a la sociedad confiesa que le gusta el medio natural, pero como este ustedes arrollarán cualquier coscoja (Quercus coccifera) para poder disparar cómodamente al conejo o al objetivo de turno a tratar.

No se han dado cuenta que cualquier planta o bicho insignificante puede vuestra vida salvar, al encontrar en estos propiedades farmacológicas o nutricionales que divulgar. Holocausto de biodiversidad vuestros descendientes sufrirán, porque no paráis de homogeneizar la tierra, el aire y el mar. Las intrincadas redes tróficas alterarán y con cuatro especies generalistas en el futuro os tendréis que conformar.

Aún sigo aquí con el suplicio. Tu trabajo, mi suplicio. Los dedos del gigante se acercan. No me resisto a sus grasientos apéndices por lo adormilada que estoy. Me está elevando y oteo la habitación de la muerte. Era cierta las leyendas que circulaban por el bosque, miles de los nuestros son empalados y agrupados por familia en cajas. Sois sádicos, exponiéndonos de tal forma. Ni última cena, ni derechos, ni deberes. Detrás de un vacío legal os escondéis, para que entre vosotros os aduláis.

Ya estoy acostada con la cara ventral de mi abdomen hacia arriba. La luz encandila y el gran ojo pulido me vigila. Se acerca y se aleja en un traqueteo que me alucina. De repente, unas pinzas metálicas me agarran el tórax, mientras otra segunda se desliza más abajo de mis tibias. ¡Sodomía, sodomía! Intenta sacar mi genitalia femenina. Porque para estos gigantes la excusa perfecta para diferenciar géneros y especies, está en arrancarnos nuestros preciados órganos copuladores. El enganche que sucede entre el edeago de él y mi preciado tesoro es perfecto, y son esas estructuras de sujeción la cual el gigante mira y compara con devoción.

Espera, espera, que la fría varilla… Estridular no puedo y gemir menos, pero el gusto que me da ese palo metálico es un hecho. Oooohh, aaaah, ooooh me muerdo el labro y no puedo. Si me descuido mi sistema nervioso provocará la ovulación tras ello. ¡Ablación, ablación! Te has llevado para ti glándulas, oviductos y ovarios, mientras supuro tejidos, fluidos y dolor. ¡Cabrón! A tu mama no la tratas con tanta aprensión.

Ya me siento más despejada. Cuando se descuide despliego mis alas calentadas al foco. Y me dirijo a la luz del sol. Porque allá hay un trozo de libertador cielo para escapar del carcelero. Me ha soltado para entretenerse con mis visceras sexuales. Ahora es el momento. ¡Zasss! Ya llego, ya puedo salir de la habitación…

Cuando de repente topé con una invisible barrera. Por ello me desplomé y el gigante me recogió para depositarme en un bote en el cajón. Mientras no paraba de mover con un rápido movimiento, el pronoto y cabeza hacia abajo y hacia arriba, produciendo el frotamiento de las estructuras pars stridens con el plectrum un característico sonido. Otra vez me adormilo por el gas que cubre mi infructuosa evasión, con la cual la victoria no llego. Siento que pierdo el conocimiento una vez más…

Me acabo de despertar, pero aún mis apéndices no puedo deslizar. Con un dedo grasiento el cabrón sin nombre me retiene. Con el otro dedo mis ojos compuestos van admirar una panorámica de como la aguja me apuntillará.

Mi fin llegó, me despido de vos.