La soledad del excéntrico

Astrobiología en la pupila del amor

Posted in Arte + Ciencia, Ciencia artística, Vida y obras by biocomplex on septiembre 27, 2009

Te susurro que las pompas de jabón son recuerdos
de las explosiones de supernovas,
y no queda nada que recuerde
la civilización que allí albergó.

©2007 WAYNE BARLOWE - WAYNEBARLOWE.COM

©2007 WAYNE BARLOWE - WAYNEBARLOWE.COM

¿Triste? No lo sé,
pero son flores que crecen
en el plano-curvado del universo,
y nada cambia,
solo la estación y la cosecha determina
que sistemas solares son más productivos
y engendran “mejores” bichos.

Fuente: Exoplanetology Blog

Bichos que volarán…
Y sus seres mecánicos se expandirán
por la galaxia madre que la parió,
mucho después que sus seres creadores caigan
en el olvido y el hástio de la extinción.

Así es la vida y el conocimento en el océano universal.
¿Sabés una manera de transmitir información de manera más discrecional?
Si no quieres que te espien tus comunicaciones la mercadotecnia sideral. 😛

kenjiyanobe

Fuente: YANOBE KENJI ART WORKS / ヤノベケンジ アートワークス

¿Hacia una Ecumenópolis sostenible? Economía y ecología unidas (1ª parte).

Posted in Ciencia ficción, Internet y humanidad by biocomplex on septiembre 1, 2009

He estado leyendo esta revisión sobre como se creó el actual sistema económico y desde un principio se negó que hubiera límites para el crecimiento ad infinitum. En el siglo XVIII parece ser que sí hubo una serie de personas economistas (Quesnay principalmente) bajo la corriente “fisiócratas” afirmaban que se debía tener en cuenta los límites de la naturaleza, en donde las actividades humanas se realizaban. Dicha corriente no fue escuchada y eso llevó al actual sistema imperante que niega bajo el lema de crecimiento bajo cualquier precio que los factores ecológicos y sociales afecten posteriormente a dicho crecimiento. Puedo entender que los límites al desarrollo no fueran tenidos en cuenta al principio de la configuración de este sistema económico, pues a principios  del siglo XIX éramos apenas mil millones de personas en el planeta Tierra. Es decir, no se veían límites para la extracción de materias primas, como cual jovenzuelo que se come un bol para desayunar todo el carbón y la madera que encuentra sobre la superficie terrestre.

– ¡Creced y multiplicaos! Tierra virgen, colonos, hemos de avanzar. – Decía el guía espiritual de turno. Y si no se crecía en las colonias, era las metrópolis las que fagocitaban impertérritas el coltán, el uranio, los diamantes, el petróleo y el gas de los indígenas de ultramar, pues el carbón y la madera empezaban a escasear en el mundo civilizado del humano blanco ejemplar. Al mismo tiempo aumentaba la esperanza de vida no solo de la aristocracia occidental sino también de sus súbditos de los países a maltratar… ¡Benditas vacunas, benditos antibióticos! Nos encontramos a mitad del siglo XX y las últimas colonias empiezan a independizarse en masa. ¡Siguen creciendo, se multiplican, son millones y de culturas milenarias! ¡Los gigantes dormidos empiezan a desperezarse! El mundo multipolar se configura y el siglo XXI su sitio de disputa. Pero muchos de esos futuros estados florecientes no lo son tal, pues su crecimiento se les debe agradecer a las sociedades anónimas transnacionales que no atienden fronteras, que depredan por doquier material humano, naturaleza y hiel.

Este nuevo sistema se encerraba a si mismo en conceptos abstractos -como valor- o ambiguos -como propiedad- negando su conexión con la realidad:

Serían los economistas llamados «neoclásicos» de finales del siglo XIX y principios del XX, los que acabaron vaciando de materialidad la noción de producción y separando ya por  completo el razonamiento económico del mundo físico, completando así la ruptura epistemológica que supuso desplazar la idea de sistema económico, con su carrusel de la producción y el crecimiento, al mero campo del valor, donde seguiría girando libremente, hasta que las recientes preocupaciones ecológicas o ambientales demandaron nuevas conexiones entre lo económico y lo físico.

Así, el predominio del enfoque mecánico y causal redujo el campo de estudio de la economía a aquellos objetos que se consideraban directamente útiles para el hombre en sus actividades e industrias. Entre los «economistas neoclásicos» más representativos, podemos decir, por ejemplo, que Walras no comulgaba con ese mutualismo providencial de los fisiócratas, y hablaba ya, en su famoso tratado (1874), de «malas hierbas» y «alimañas» a eliminar, porque atentaban contra esa utilidad directa. Asimismo, Jevons señalaba taxativamente que los recursos naturales no formaban parte de la ciencia económica, ya que sólo podían ofrecer utilidad potencial. La idea de que tanto la Tierra como el trabajo, eran sustituibles por capital, permitió cerrar el razonamiento económico en el universo del valor haciendo abstracción del mundo físico, al considerar el capital como el factor limitativo último para la producción de riqueza (Naredo, 2004).


Aunque actualmente hay parcelas del conocimiento económico que intentan valorar los bienes de la biosfera. Por ejemplo, el hecho de que existan humedales, bosques, arrecifes coralinos,…; estos mantienen unos servicios a la sociedad como reciclaje de nutrientes, retención de avenidas, recarga de acuíferos. ¿Cuanto vale eso si el ser humano lo destruye? ¿Tiene la tecnología suficiente para crear una “maquina” que haga las funciones de un bosque? Valorando esto y mediante encuestas a los habitantes cercanos o a los asiduos visitantes de parques naturales se puede “promediar” cuanto pagarían estos vecinos por el mantenimientos paisajísticos de su naturaleza cercana.

Y esto lo uno con el tema estancado del asentamientos de bases coloniales más allá de la órbita terrícola. Ahora teniendo el aniversario de la llegada del ser humano a la Luna, se vuelve a replantear si es necesario colonizar y extraer helio-3 de la Luna o por el contrario es más propagandístico alcanzar Marte sin pasar por nuestro satélite natural.

srubble

No niego la amplitud de conocimiento aplicado que se extrae de las misiones espaciales y sus carreras armamentísticas. Pero el peligro para la humanidad es que deje de ver su propio límite en las actividades que realiza a la naturaleza, siendo en este último caso su pertubación del “ecosistema” de otros planetas y satélites. Tantos y tantos años desde la oratoria de los locos argumentos de pro-hippys anticapitalistas hasta la publicidad actual fraudulenta de los productos “bio” y “ecológicos” o el retorcido pensamiento del control de la natalidad, han pasado varias décadas para convencer a la sociedad, ya sea por el bienestar planetario o el puro egoísmo para mantenimientos de los lugares de vacaciones paradisíacos para algunos ante el temible ogro llamado cambio climático. ¡Uhhh que viene el lobo! Y dicho esto, si la humanidad se expande por el sistema Solar ya no vea necesario acumular su basura acá, y sea más higiénico para la conciencia de algunos enviarlo alguna luna alejada de la orbita fría de Neptuno. ¿Os extraña? Más le extrañaría a Kurth Russell en la película Soldier (1998) tal dónde es arrojado como un plástico huérfano al planeta vertedero Arcadia 234. O sin ir más lejos, a principio de este año la basura que invadía las calles de Nápoles fue eliminada por la Mafia y hace un mes aparecía en contenedores en puertos marítimos de Brasil.

  • Trailer 1
  • Trailer 2
  • No es una buena película pero dejo el trailer para que os quedeís con la imagen de una decena de naves-basurero descargando sus desechos. Y pensad: ¿Y si ese vertedero fuese vuestro hogar? Y ahora el video-musical para amenizar. ¿Por qué le hago un homenaje a esta película si recuerdo vagamente que era un bodrio?

SOLDIER “Kurt Russell” – Anthems Of Apocalypse

Se está pasando de un mar de ruralidad o naturaleza poco intervenida con algunos islotes urbanos, hacia un mar metropolitano con enclaves de campo o naturaleza cuyo deterioro se trata, en ocasiones, de proteger de la patología en curso (con la doble incidencia degradante no sólo de los sistemas urbanos, sino también de los sistemas agrario-extractivos) (Naredo, 2004).

Es decir, como comenta el artículo hay una “urbanización difusa”, y este autor lo comparada metafóricamente con un tumor. En que las actividades industriales, agrícolas y de servicios se expanden sin control como células “malignas”. Aunque a mi no me gusta las metáforas, porque ambos fenómenos intuyen la capacidad de la vida:

Un conjunto generalizado de procesos “autocatalíticos” por el cual surgirían sistemas fuera del equilibrio de creciente complejidad y diversidad que proporcionarían fuentes de energía de sutileza y complejidad también en aumento, las cuales a su vez serían detectadas y explotadas por las estructuras de creciente complejidad que sucesivamente irían apareciendo (Kauffman. Investigaciones. 2003. 137pag.).

El lenguaje, o el punto de vista para interpretar una disciplina puede ser utilizado con otra disciplina. En el siguiente enlace pone ejemplos de como mediante las definiciones de la biología hegemónica se analizan los sistemas económicos y sociales. Ustedes habrán visto lo facil que se habla de competencia y nichos en economía (y en biología :-P). ¿Son peligrosas las metáforas y las analogías? Bueno, cuando se utiliza el lenguaje uno debe profundizar en el estudio de la lingüística en la que se basa además de la psicología,  neurobiología, no para entender el fenómeno descrito por el lenguaje sino para entender la imagenería cultural de una sociedad o grupo de individuos. Pero esto son aspectos sociológicos que en el terreno de la ciencia personalmente me gustaría ahondar en estos años. Mientras tanto os paso un tema (en tres enlaces a cada cual más extenso) sobre la bolsa. La bolsa bien podría ser la cúspide de la abstración de los réditos, es decir los que viven de este negocio ganan capital sin tener empleados, sin mano de obra a la que azuzar. Esta virtualización queda más patente cuando estas ganancias se las asignan a la entidad bancaria de turno y mediante los interes… ¡Tu dinero se multiplica! Es normal,  la economía al igual que las leyes aún siendo sistemas culturales humanos, ambas se diversifican, se transforman, mutan y evolucionan. Quién osado hombre prehistórico intuiría que las sumas y restas de la comida y la justicia del bien y el mal de la comunal tribul se bifurcaría en lo que actualmente son, mamotretos de literatura teórica para estudiantes que sustentan nuestra civilización.

Pero del terreno etéreo que son los sistemas financieros, basados muchas veces en comportamientos erráticos e impulsivos de las personas más que en respuestas racionales; se puede pasar a ese lugar de intercambio de paquetes de información entre servidores llamado ciberespacio. Imaginensed potentes ordenadores que pronostican movimientos bursátiles y envian opciones de compra o venta en cuestión de milisegundos. El pequeño inversor no puede ver nada ante una maquinaria que “ve” tendencias del mercado en esos pequeños tiempos, y debe en el mejor de los casos no apostar por las inversiones de este estadio de pre-inteligencia artificial.

(Continua la segunda entrega aquí  ¿Hacia una Ecumenópolis sostenible? Economía y ecología unidas (2ª parte))