La soledad del excéntrico

Interrelación entre trabajo y vocación I

Posted in Vida y obras by biocomplex on febrero 26, 2008

El fin de semana fue agradable. El viernes identifiqué hasta familia un amphipoda Gammaridae. No tengo documentación necesaria para clasificarlo. Me apañé con las fotocopias de una asignatura. Tuve problemas a la hora de extirpar los escondidos apéndices bucales. Por eso tengo que compararme unas pinzas nuevas, ya que las que tengo están doblada la punta. Examiné un ejemplar de la familia Dysderidae, lo tengo conservado en alcohol 96º aunque he leído aquí “La conservación de las arañas” de Roberto M. Capocasale que se mejora la conservación mezclando alcohol etílico, agua destilada, glicerina.

El sábado por la mañana fuimos a cambiar los botes de las trampas de intersección. Y luego por la tarde me ayudaron a clasificar Rhizotrogus cicatricosus.

Y el domingo estuve observando a la lupa unas porciones de musgo que me había traído el día anterior del monte. Atentamente estaba rastreando, cuando de repente un animalillo blanquecino apareció y se esfumó. Sería un colémbolo. Me dí cuenta que si apagaba la luz y al rato la encendía aparecían pequeños ácaros deambulando por la selva briófitica. Y más tarde tenía apartado a un homóptero, me maravilló esas sensilas a cada lado de la cabeza.

Cuando hablas con compañeros de carrera ves que siente más la zoología de lo que tú la vives. Cierto que yo desde siempre he mantenido animales en casa. Primero pájaros, reptiles pero cuando te das cuenta de la participación involuntaria al negocio de tráfico de animales y introducción de especies exóticas decides dejarlo. Eso fue allá cuando tenía quince años. Desde hace un par de años he mantenido algunos invertebrados, hormigas, cucarachas; pero siempre con un desagrable final. Como tengo tantas inquietudes más intelectuales siempre dejo de lado el mantenimiento y al final zas se me mueren si querer, y mira que es difícil que se te muera una cucaracha con sus requerimientos tan tan simples, algo de agua y cualquier materia orgánica. Por eso cuando ves gente de la carrera la cantidad de bichos que mantienen en sus estanterías particulares concluyes que zoólogo puro no eres.

¿Qué soy yo? Seguiré buscando…

Enlaces

La desapercibida y curiosa historia del colémbolo y el musgo (un romance simbiótico)

Tagged with: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: